HOTEL
SPA
TARIFAS Y HORARIOS
CÓMO LLEGAR
DÓNDE COMER
BODAS
EVENTOS
ACTIVIDADES
CONTACTO

Vida Monacal

Los monjes guardan un equilibrio completo entre la lectio divina y el trabajo manual.
La vida de los monjes se basa en la búsqueda del retiro y la pobreza. No deja de ser igual que en los demás monasterios de la Orden.

No deja de ser igual que en los demás monasterios de la Orden.

 La vida monacal está marcada por ocho momentos:

    - Maitines, (oficio nocturno) entre las 2 y 3 de la mañana.
    - Laudes, al amanecer.
    - Prima, (al salir el sol) al principio de la jornada.
    - Tercia, por la mañana.
    - Sexta, (a mediodía) a mitad de la jornada.
    - Nona, después de comer.
    - Vísperas, al final del día.
    - Completas, antes del descanso nocturno.

Fuera de los oficios el tiempo de los monjes guarda un equilibrio completo entre la lectio divina (lectura de los textos sagrados) y el trabajo manual necesario para la autarquía de los monjes y para la humildad.

Los monjes comen todos juntos mientras escuchan las lecturas que lee el semanero. La comida será frugal pero suficiente, se compone de dos platos cocidos normalmente de verduras y legumbres, sin carne, acompañados de pan (1 libra) y de vino (1 hemina) en pocas cantidades.

En general comen dos veces al día, al mediodía y después de Vísperas. En épocas de ayuno sólo una comida a las tres de la tarde.

El dormitorio siempre ha de estar iluminado con una vela, cada monje duerme en una cama, vestido, para poder levantarse sin tardanza para orar.

El hábito del monje se compone de Túnica y cogulla más o menos gruesa según la estación y el clima.

Los bienes del monasterio son comunes. La vida de los monjes se basa en la búsqueda del retiro y la pobreza para llegar, -a través de la oración-, a la comunicación con Dios.

Las abadías cistercienses se ponen bajo advocación a la Vírgen, reina del cielo y de la tierra. Se fundan bajo el visto bueno del obispo y se construyen lejos de cualquier lugar habitado, pero cerca de algún río que permita la pesca, el riego y el giro de las aspas del molino.

Los novicios, monjes profesos, abad y hermanos conversos viven juntos.

La enseñanza del novicio lo realiza un monje anciano. Tras este periodo inicial, el novicio pronuncia los votos solemnemente delante del abad y la comunidad: estabilidad, obediencia y conversión de costumbres.

El profesor se viste con el hábito del monje blanco (simple y común, sin pelliza ni camisa. El exterior de las cogullas no puede llevar ningún adorno. Los zapatos de piel de vaca) y se acoge a la regla y vive en silencio. Su jornada está marcada por la Liturgia de las Horas y el resto del tiempo se dedica a la lectura  de los textos sagrados, la lectio divina y el trabajo manual.

Una particularidad es que los monjes después de prima (al salir el sol), se reúnen en la Capitular para comentar el capitulo de la regla de San Benito, tras lo cual los monjes se confiesan de sus faltas.